El calamar y la ballena

¿Quién gana cuando se enfrentan una ballena y un calamar? Es imposible saberlo. De lo único que podemos tener certeza es que los dos saldrán gravemente heridos. Pero no, por ahí no van los tiros. Y si digo más, destrozo la película.
Una Historia de Brooklyn. Así es cómo han traducido en España la cuarta película como director del cineasta, actor y guionista Noah Baumbach que, en The Squid and the Whale, su título original (El calamar y la ballena), desgrana con acierto y valentía no sólo la sordidez de un divorcio, sino también, y lo que es más importante, las consecuencias emocionales y psicológicas de una ruptura familiar.
Ambientada en el Nueva York de los años ochenta, con ese olorcillo a rancio tan encantador, la película se muestra incisiva desde el principio. Una escena de un partido de tenis en familia nos muestra la agresividad y competividad del marido hacia su mujer y la devoción de cada hijo con cada uno de sus congéneres. La separación ha llegado y no hay rodeos ni vuelta atrás: Una historia de Brooklyn quiere ir al grano, por eso mete el dedo en la llaga y hasta el fondo, narrando con estilo y elegancia, pero sin concesiones ni sentimentalismos, el deterioro de las relaciones afectivas que se produce tras la separación de una pareja con hijos.
Bernard Berkman, un tipo cutre y engreído, escritor trasnochado que se dedica a la enseñanza, se marcha de casa al no soportar más las infidelidades y éxito literario de su mujer, Joan. Walt, el inseguro y seudointelectual hijo mayor adolescente, toma rápidamente partido por su padre, mientras que el pequeño, un prepúber con más interés en el tenis y en la masturbación que en los libros, se decanta por su madre.
Los enredos, disputas, malentendidos y situaciones delirantes van sucediéndose en el metraje con una perspectiva cómica que deja siempre un poso de melancolía en el espectador. Casi siempre te quedas con una sonrisa amarga de medio lado. Amas y odias a los personajes porque en ellos ves cosas que amas y odias de ti mismo y de los demás. Porque el gran acierto de esta película son los personajes y los actores.
Los actores que dan vida a los hijos, Jesse Eisenberg y Owen Kline, lo bordan. Anna Paquin y William Baldwin hacen gala de sus mejores registros: nínfula devorahombres y chuloplayas guarrete, respectivamente. Jeff Daniels, al que Hollywood tan injustamente ha tratado, da una perfecta réplica de un intelectual egocéntrico insufrible. Irresistible está, como siempre, Laura Linney, interpretando a Joan, la madre progre, un rol muy interesante, aunque, para mi gusto, un tanto desdibujado en favor de los personajes masculinos. Linney, que compagina a la perfección trabajos hollywoodienses de peso con melodramas más o menos indis, será en unos años una Meryl Streep en toda regla, a pesar de estar, por ahora, en un discreto segundo plano respecto a otras compañeras de profesión mucho más exuberantes y carismáticas. Sin embargo, Laura Linney posee una capacidad innata para abordar con contención papeles sumamente intensos, y la cámara adora su belleza serena y, a ratos, anodina.
En resumen. Quien crea que va a ver un producto de Sundance, se equivoca. Aunque el movimiento de la cámara y el rollo gafapasta que se traen los personajes nos puedan hacer sospechar de que estamos ante una peli indie prefabricada, la cinta consigue absorberte desde los primeros minutos, con unos personajes llenos de aristas, que se ven incapaces de ceder ante los deseos ajenos y que ponen los suyos siempre por delante, que llevan hasta las últimas consecuencias sus neuróticas personalidades. Osea, todo muy posmoderno: quiero ser alguien, quiero que me quieran, quiero follar. El pan nuestro de cada día.
Siento la falta de actualización. Gracias por seguir curioseando por aquí de vez en cuando.
Etiquetas: Críticas


La falta de respeto de X-Men3 a algunos de los personajes originales es a veces sonrojante. Por ejemplo, Calisto está casi inventada. No tiene nada que ver con el dramatismo y sordidez que muestra su réplica original en los tebeos. Lo mismo podemos decir de Mariposa Mental, que, según todas las webs que he leído, es la tipa de pelo azul que acompaña a los Morlocks/Merodeadores que se alían con Magneto. Pues nada, resulta que sale la explosiva Betsy Braddock y tú ni te das cuenta porque su papel es totalmente accesorio.

