Cine de verano (2007)
El panorama de la cartelera en verano siempre es desolador, pero este año la cosa está tan floja que dan ganas de ir al cine sólo por el aire acondicionado: películas de animación, magos imberbes, comedias casposas, acción y terror de adolescentes... Ante cosecha tan yerma, siempre queda algún reducto de calidad en pelis de menor presupuesto, que siempre resultan inquietantes porque lo mismo son una obra maestra que una mierda pinchada en un palo. No hay término medio.
Por eso siempre hay que elegir con tino: en estos meses suelen caer por los cines VO esos truños intelectualoides que ganan premios en los festivales internacionales y que casi siempre suelen ser los engañabobos del evitablockbusters. Aún por ver a Jessica Alba con unas siniestras lentillas azules en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer, la peli de la fantásticamagníficaguapísima Julie Delpy y la tufillo indi Fast Food Nation, éstas fueron las pelis que elegí para intentar disfrutar del cine incluso en verano (el resultado fue, como siempre en estos casos, desigual):
Memorias de Queens. Parte de una historia más vista que el tebeo: chico de los barrios bajos huye de su hogar porque carece de futuro. La vuelta a casa supone un reencuentro con sus recuerdos y con la gente que dejó allí. Con una tensión desmedida, que a menudo agota al espectador, lo más destacable de la película es su reparto. Robert Downey Jr. y Shia LaBeouf encarnan, de mayor y de joven, y con mucha solvencia, a Dito Montiel, autor del libro en el que se basa la peli (A Guide to Recognizing Your Saints) y director de la propia cinta. El resto de intérpretes también hacen un buen trabajo: personajes inmediatos y llenos de frescura que son capaces de conmovernos. Lo demás, ya nos lo sabemos: drogas, violencia, sexo, falta de expectativas, problemas familiares, amistad y lealtad. Todo con mucha hormona, que son adolescentes. Nada que no hayamos visto antes. No mata.

Ratatouille. No suelo ver películas de animación porque me gusta más ver a personajes reales. Es un prejuicio absurdo, pero es así: prefiero carne y hueso, de verdad. Sin embargo, con la nueva entrega de Pixar hice una excepción porque el tema central giraba en torno a una de las pasiones de mi vida: la cocina. Y no me arrepiento de haberme dejado los siete euretes en taquilla porque es una película estupenda, muy divertida, que recrea a la perfección, con toques satíricos muy acertados, lo que es el mundillo gastronómico, por no hablar de la perfección formal del trabajo técnico de animación. Por poner algunas pegas, me pareció un pelín larga y se abusa en exceso del chiste fácil que propician caídas y persecuciones, supongo que en pos del divertimento más puramente familiar. Recomendable.

Cuatro minutos. Gran decepción la del debutante Chris Klaus, cineasta que ha recibido excelentes críticas por su opera prima Cuatro Minutos. Sin que me atrajera demasiado el argumento por manido (joven conflictiva intenta redimirse de sus pecados a través de su talento musical y las dotes pedagógicas de una anciana maestra de piano), acudí a las salas seguramente seducido por el creciente interés que me produce el cine alemán y por los premios y buenas críticas que había leído. Aunque no está mal del todo, se trata de una cinta vacía, alargada artificialmente, afectada y grandilocuente, en la que el dramatismo es tan intenso que impide al espectador sentir algo de empatía por las protagonistas y, por tanto, vivir la película de un modo más cercano y natural. El director se luce gracias a una técnica impecable, pero no acaba de conquistar la emoción de los que vemos la peli. Y es una pena, porque chicha hay, y mucha. Para ver en DVD.

¿Alguna recomendación?
Por eso siempre hay que elegir con tino: en estos meses suelen caer por los cines VO esos truños intelectualoides que ganan premios en los festivales internacionales y que casi siempre suelen ser los engañabobos del evitablockbusters. Aún por ver a Jessica Alba con unas siniestras lentillas azules en Los 4 Fantásticos y Silver Surfer, la peli de la fantásticamagníficaguapísima Julie Delpy y la tufillo indi Fast Food Nation, éstas fueron las pelis que elegí para intentar disfrutar del cine incluso en verano (el resultado fue, como siempre en estos casos, desigual):
Memorias de Queens. Parte de una historia más vista que el tebeo: chico de los barrios bajos huye de su hogar porque carece de futuro. La vuelta a casa supone un reencuentro con sus recuerdos y con la gente que dejó allí. Con una tensión desmedida, que a menudo agota al espectador, lo más destacable de la película es su reparto. Robert Downey Jr. y Shia LaBeouf encarnan, de mayor y de joven, y con mucha solvencia, a Dito Montiel, autor del libro en el que se basa la peli (A Guide to Recognizing Your Saints) y director de la propia cinta. El resto de intérpretes también hacen un buen trabajo: personajes inmediatos y llenos de frescura que son capaces de conmovernos. Lo demás, ya nos lo sabemos: drogas, violencia, sexo, falta de expectativas, problemas familiares, amistad y lealtad. Todo con mucha hormona, que son adolescentes. Nada que no hayamos visto antes. No mata.

Ratatouille. No suelo ver películas de animación porque me gusta más ver a personajes reales. Es un prejuicio absurdo, pero es así: prefiero carne y hueso, de verdad. Sin embargo, con la nueva entrega de Pixar hice una excepción porque el tema central giraba en torno a una de las pasiones de mi vida: la cocina. Y no me arrepiento de haberme dejado los siete euretes en taquilla porque es una película estupenda, muy divertida, que recrea a la perfección, con toques satíricos muy acertados, lo que es el mundillo gastronómico, por no hablar de la perfección formal del trabajo técnico de animación. Por poner algunas pegas, me pareció un pelín larga y se abusa en exceso del chiste fácil que propician caídas y persecuciones, supongo que en pos del divertimento más puramente familiar. Recomendable.

Cuatro minutos. Gran decepción la del debutante Chris Klaus, cineasta que ha recibido excelentes críticas por su opera prima Cuatro Minutos. Sin que me atrajera demasiado el argumento por manido (joven conflictiva intenta redimirse de sus pecados a través de su talento musical y las dotes pedagógicas de una anciana maestra de piano), acudí a las salas seguramente seducido por el creciente interés que me produce el cine alemán y por los premios y buenas críticas que había leído. Aunque no está mal del todo, se trata de una cinta vacía, alargada artificialmente, afectada y grandilocuente, en la que el dramatismo es tan intenso que impide al espectador sentir algo de empatía por las protagonistas y, por tanto, vivir la película de un modo más cercano y natural. El director se luce gracias a una técnica impecable, pero no acaba de conquistar la emoción de los que vemos la peli. Y es una pena, porque chicha hay, y mucha. Para ver en DVD.

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Etiquetas: Críticas
