Friday, February 10, 2012

Locos por Masumura (II) / Cuerpos en transición: El mapa de la carne



-Tengo buen tipo, ¿verdad?
-Claro.
-Entonces, quiéreme.
-Eso es lo que odio de las chicas, siempre detrás del amor sensiblero.

Kisses (1957)



"Ella no es una estrella inalcanzable, es un juguete. Además los dulces han podrido sus
dientes. Es todo un concepto nuevo".

Giants And Toys (1958)



"Te odio... ¡Tu cuerpo es tan hermoso!"

Manji (1964)


Por Ayoze García

Lo apuntábamos la semana pasada: la mayor virtud del cine de Masumura radica en el retrato que hace del mundo interior de seres humanos perturbados, que encuentran ahí su último refugio tras verse arrastrados al aislamiento por culpa de una sociedad intransigente.

Ese lugar recóndito tiene su particular topografía, y las fronteras las marcan los cuerpos. Dicho de otra manera, los personajes de ManjiSeisaku's Wife (1965) o Blind Beast (1968), por citar sólo algunos ejemplos, están perdidos, y (piensan que) el cuerpo del ser amado es su mapa hacia la salvación.

Hay en esas películas una exaltación del tacto nada pornográfica y más desesperada que erótica, justificable en la elegancia con que Masumura es capaz de tratar los asuntos más sórdidos. Casi podemos decir que el suyo inaugura el cine moderno obsesionado con el cuerpo humano, el de una serie de creadores viscerales que incluiría a David Cronenberg, Shinya Tsukamoto o Darren Aronofsky. En Masumura no encontramos mutaciones o injertos imposibles como en esos cineastas posteriores, pero sí la concepción de la carne como lienzo (por algo uno de sus títulos es Irezumi, una variedad japonesa de tatuaje) e inspiración suprema para el artista.

Todo esto empezaba a vislumbrarse de modo inocente en Kisses, su estupendo debut. No resulta baladí que la chica protagonista sea una modelo que posa para pintores, ya que esta será la ocupación más habitual de las heroínas masumurianas. A su futuro novio le aburre el pase de modelos que ve en la playa, pero no tiene reparos en afirmar que ella tiene una figura bonita cuando se pone el bañador.

Al igual que ocurre con las mujeres en general, uno percibe una cierta ambivalencia en la percepción que Masumura tiene del oficio de modelo, que no olvidemos consiste en exhibir el cuerpo. Por un lado, debía de interesarle en su condición de cineasta dado al deleite sensorial y la búsqueda absoluta de la belleza. Pero también ve este director en la adoración a mujeres inalcanzables un mecanismo distorsionador propio de la sociedad de consumo, por no mencionar que la búsqueda de un cuerpo perfecto le traerá la desgracia a más de uno de sus personajes.

En Giants And Toys, la sátira descarnada del capitalismo lleva a plantear que una jovenzuela de barrio puede convertirse en estrella mediática a pesar del pésimo estado de su dentadura. De la noche a la mañana firma un contrato como modelo de una marca de golosinas, en base al "nuevo concepto" acuñado por los publicistas de la empresa, según el cual sus dientes picados ayudarán a incrementar las ventas.

Modelo será asimismo Ayako Wakao en Manji, y la trama comienza cuando traba amistad con otra alumna de una academia de arte para aficionados y esposas aburridas. Esta película supone un gran avance dentro del discurso de Masumura, en su línea de fundir en un todo contemplación y tacto, arte y pasión.

La atracción entre mujeres aparece en Manji como otra manifestación del ansia de hermosura a menudo presente en el cine de Masumura, un ansia compartida por el tatuador de Irezumi (1966) y el escultor de Blind Beast, y que les acabará forzando a cometer los mayores desmanes.

Vemos por tanto que la relación entre modelo y artista sirve a este cineasta para plasmar una y otra vez varias de sus obsesiones: la oposición individuo-sociedad, el cuerpo humano, y la locura. Encontramos además aquí un punto de tránsito ideal entre los dos mundos, exterior e interior, del cine de Masumura: porque aunque la modelo existe para ser contemplada y adorada por todos, hace falta la mediación de un artista que inmortalice su belleza desde un punto de vista subjetivo. Y en nuestro tercer (y espero que último) artículo sobre Masumura descubriremos que ese puede acabar siendo un proceso bastante peliagudo...

Locos por Masumura (I) / Cuerpos afuera: Gigantes jugueteando con las personas

Monográfico sobre Yasuzo Masumura en La Linterna Mágica

Programa #56


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Son muchos los temas que abordamos en esta edición de La Linterna Mágica. En primer lugar entrevistamos al director y periodista Iván López, y también al director adjunto del Instituto Polaco de Cultura, Cesar Kruk. Por último tuvimos en el estudio a Pepe Torres de la Asociación de Cine Vértigo, con quien hablamos del ciclo dedicado a Steve McQueen y el fallecimiento del actor Ben Gazzara.

Friday, February 3, 2012

Locos por Masumura (I) / Cuerpos afuera: Gigantes jugueteando con las personas



"Lo que más le importa a un yakuza es el dinero"

Afraid To Die (1960)



"Ese coche es mi vida"

Black Test Car (1962)



"No tenemos sangre, y muy pocas medicinas. Por eso les amputo los brazos y las piernas, incluso a quienes no lo necesitan..."

Red Angel (1966)


Por Ayoze García

Yazukas cobardes, ejecutivos que venderían a su madre por subir un poco las ventas de su compañía, médicos desalentados que a duras penas logran aliviar el sufrimiento de soldados caídos en el campo de batalla... El cine del director japonés Yasuzo Masumura está plagado de personajes como estos, que detestan su situación pero se ven incapaces de salir del hoyo; para hacerlo tendrían que romper con buena parte de los lazos que les atan a la sociedad (el dinero, la familia, el honor), y eso conlleva otros peligros...

Retrocedamos un poco. En este primer artículo vamos a fijarnos en el cine de Masumura cuerpos afuera, es decir, en los mecanismos externos que no dejan al individuo dar un cauce sano a sus pasiones, provocando tensiones insoportables. Y si bien el mayor interés radica en contemplar las consecuencias de ese proceso, un análisis mínimamente serio no podrá dejar de lado sus causas.

Básicamente, Masumura no hace distingos entre el mundo de la empresa y el de la guerra, dado que ambos exprimen al ser humano: la forma en que caminan apelotonados los empleados de Giants And Toys (1958) tiene mucho de militar, y un pin con un logo de la compañía donde uno trabaja implica un compromiso tan firme como una bandera. A esa película se le puede aplicar incluso, de manera imprecisa pero oportuna, el término de nuevo cuño capitalismo gore, en el sentido de que el éxito en los negocios se paga (literalmente) con sangre, sudor y lágrimas.

No es para menos, ya que los triunfadores han de estar dispuestos no solo a renunciar a su vida personal, sino a ir mucho más allá, como el joven de Black Test Car que le pide a su novia un sacrificio inaceptable aunque necesario para que su empresa de fabricación de automóviles cobre algo de ventaja en la carrera suicida que mantiene con una marca rival.

Y si así ve este director el mundo laboral, la guerra se presenta directamente como una fábrica de muertos y cuerpos mutilados. Puestos a intentar dividir la filmografía de Masumura entre las películas que plantean conflictos sociales y las centradas en individuos descarriados, Red Angel caería justo en el medio. Esa es la cinta ambientada en hospitales de campaña, con una enfermera (Ayako Wakao) testigo de una horrible carnicería bélica. Cuerpos afuera, este escenario rebate cualquier justificación patriótica o heroica de la guerra. Cuerpos adentro, relativiza la valoración que podamos hacer del comportamiento sexual de la protagonista.

La guerra desata igualmente una reacción insospechada en el personaje que Wakao interpreta en Seisaku's Wife (1965), el de una esposa que no soporta la marcha al frente de su marido, un soldado modélico. De hecho, en el pueblo muchos esperan que se convierta en un héroe por la vía rápida. "Esta vez aségurate de morir", le dicen. O como argumenta uno de los ejecutivos de Giants And Toys: "Tenemos que trabajar duro o no sobreviviremos". El honor del sacrificio en favor del colectivo, la renuncia a la dignidad para encajar en el engranaje y obtener un sustento: esas son las opciones.

La grandeza trágica que marca a muchos personajes de Masumura la alcanzan en el momento en que superan esta disyuntiva rompiendo la baraja. La semana que viene comprobaremos cómo entran en juego entonces la locura y el ostracismo, pero por ahora hay que admitir que al menos ellos sí pueden cantar con conocimiento de causa aquello de "I did it my way". Frank Sinatra y Yasuzo Masumura, ¡vaya mezcla!

En la edición #55 de La Lintena Mágica tuvimos un monográfico sobre Masumura con la colaboración del crítico Faustino Sánchez

Programa #55


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Del director Yasuzo Masumura, poco conocido en Occidente pero considerado una pieza clave en el surgimiento de la Nueva Ola japonesa, estuvimos hablando hoy en el programa junto al crítico Faustino Sánchez.

Escuchamos fragmentos de varias películas de Masumura, y también recuperamos una intervención de hace unos meses en el programa de Luis Miranda, coordinador del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Friday, January 27, 2012

Programa #54


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La nueva edición del certamen Visionaria, organizado por Proa2020 y la Asociación de Cine Vértigo, centró la primera mitad de esta edición del programa.

Hablamos con Víctor Rosales, coordinador técnico de Proa2020, y con dos de los ganadores de este concurso que invita a los cineastas a dar su visión sobre Las Palmas de Gran Canaria: Ari Olivares (que obtuvo el premio del público con Pide lo imposible) y Fernando Alcántara (que se presentaba con Eskulturas).

Además entrevistamos al director de la Filmoteca de Cataluña, Esteve Riambau, quien nos habló de la restauración de la obra del pionero del cine Segundo de Chomón. Y para terminar comentamos las nominaciones a los Oscar e hicimos un breve homenaje (pendiente de ampliación) al recientemente fallecido director griego Theo Angelopoulos.

Ellas dirigen / Diálogos fuera de tiempo (IV): Chytilová-July, si todo es arte...



-Estamos sentadas aquí ahora, y figúrate que no fuéramos nosotras dos.
-¡Me parecería fatal!

Las margaritas (Věra Chytilová, 1966)



"Son mi nieta y su novio, que no quiere casarse, ¡y ahora se convertirán en arte!"

Tú, yo y todos los demás (Miranda July, 2005)

Por Ayoze García

La directora de un museo queda impresionada al ver una reproducción en escayola del envoltorio de una hamburguesa, pero entonces el artista de la exposición le explica que esa no es una obra suya, sino un verdadero papel arrugado, y que le gusta intercalar "cosas auténticas" entre las copias absurdamente perfectas que pasa por esculturas. Esto que ocurre en Tú, yo y todos los demás hace que nos preguntemos: si todo es arte, ¿acaso no puede cualquiera ser considerado artista?

A las jóvenes protagonistas de Las margaritas, en cambio, este tipo de razonamientos probablemente ni se les pasan por la cabeza. En esta deliciosa película, el arte es visto como una locura más, un campo de juegos dentro de una desenfadada pero implacable operación de deconstrucción feminista que también afecta al lenguaje y las convenciones sociales.

El arte de estas dos chicas alborotadoras es el del recorte y el collage, y las tijeras son para ellas una herramienta de creación, imagen opuesta a la de mujeres que las blanden con gesto amenazador en películas como Pierrot el loco de Godard o The Music de Masumura.

Recortando, recortando, aspiran no sólo a adornar su cuarto. Subyace también el deseo de cambiar la realidad, de romper la barrera entre representación artística y objeto representado, como cuando una de ellas se traga un trozo de carne de papel ("¡Sí, un rico bistec! ¡Sobre un rico pedazo de pan!"). Lo cual nos lleva de nuevo a la anécdota del escultor de Tú, yo y todos los demás...

Miranda July es una artista interdisciplinar, y su alter ego en la película trata de abrirse paso en ese mundo. No obstante, hay más personajes que crean arte. A su manera. Recordemos al vendedor de zapatos y su peligrosa performance jugando con fuego, o a sus hijos dibujando figuras con caracteres de ordenador (el llamado arte ASCII), incluso la niña que pega recortes de electrodomésticos en un álbum.

Y no sólo el arte lo puede hacer todo el mundo, sino que también surge de lo cotidiano, ya que por ejemplo la protagonista de Tú, yo y todos los demás emplea fotos de amistades para sus videoinstalaciones. Luego otros decidirán qué es lo que se expone en un museo, pero el mensaje queda claro, y las implicaciones de esta defensa de un arte abierto y si se quiere democrático podrían dejar a más de uno tocado y hundido.

'Las margaritas'

Friday, January 20, 2012

Ellas dirigen / Diálogos fuera de tiempo (III): Dulac-Varda, enigmas a la deriva



Celles qui s'en font (Germaine Dulac, 1928)



Sans toit ni loi (Agnès Varda, 1985)

Por Ayoze García

En su cortometraje Celle qui s'en font, Germaine Dulac cuenta en apenas cinco minutos las historias de dos mujeres en pleno proceso de autodestrucción: una vagabunda y una amante despechada. Pese a esta evidente concisión narrativa, son bastantes las ideas planteadas, y de ahí el interés que pueda tener una comparación con una película moderna como Sans toit ni loi.

No sabemos qué motivos han llevado a la vagabunda de Dulac a acabar rondando por los bares, hablando sola, con la dentadura rota y la mirada perdida. En cambio, su homóloga en el film de Agnès Varda sí que da algunas pistas: se cansó de su trabajo de secretaria, no quería depender de nadie, mejor una vida en la carretera con una tienda de campaña y algo de ropa como únicas pertenencias.

Lo que más desconcierta de Mona, el personaje que interpreta la actriz Sandrine Bonnaire, es que no se siente obligada por la bondad de la gente que se preocupa por ella. Es capaz de apreciarla, pero bajo ninguna circunstancia va a dejar que afecte a su modo de vida. Eso la convierte en un enigma a ojos de los demás, porque en su caso el vagabundeo es una elección.

"Tú quieres la libertad total, y tienes la soledad total" le dice un licenciado en Filosofía metido a pastor en uno de los diálogos con más miga de Sans toit ni loi.

Esa búsqueda radical de la libertad al margen de los esquemas sociales es propia de almas errantes, "sin techo ni ley", y tanto Dulac como Varda nos muestran sus consecuencias negativas. No se trata necesariamente de un camino equivocado, pero sí de uno que expone a quienes lo emprenden (voluntariamente o no) a grandes riesgos y un peor desenlace.

'Sin techo ni ley'

http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=celle%20qui%20s%E2%80%99en%20font&source=web&cd=2&ved=0CDIQtwIwAQ&url=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D4gbt6QUluR0&ei=N5oZT_C2HoOt8QOQvbXECw&usg=AFQjCNGUTGOXnBKzkAWTbh4j2UeQ54xPKw&cad=rja

Programa #53


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El director de cine tinerfeño Jaime Falero ultima el estreno de su primer largometraje, El clan; hoy le entrevistamos en La Linterna Mágica. Además dedicamos la segunda parte del programa al cine de ciencia ficción de Jack Arnold, de la mano de Pepe Torres de la Asociación de Cine Vértigo, que organiza un ciclo en torno al director de La mujer y el monstruo y El increíble hombre menguante.

Friday, January 13, 2012

Programa #52


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Empezamos el año con un especial sobre el director finlandés Aki Kaurismäki. Con motivo del estreno de su nueva película Le Havre, hemos intentando analizar su peculiar estilo y comparar su obra con la de otros cineastas de planteamientos cercanos.

Galería de impasibles

Por Ayoze García

El cine de Aki Kaurismäki, y de otros antes que él, plantea que la expresividad en los actores está sobrevalorada. Hagamos pues un repaso a nuestras películas favoritas de esas en las que nadie mueve ni una ceja, o dicho en términos pomposos, "un análisis de la inexpresividad actoral como herramienta cinematográfica".

1. Las comedias mudas de Buster Keaton. Le llamaban "la gran cara de piedra", siempre circunspecto en medio de los mayores catástrofes, pero hoy día nos reímos con él, no de él, y toca reconocer su genialidad.



La ley de la hospitalidad (1923)

2. Ciencia ficción y cine fantástico. Aún dejando a un lado a los zombies, que también tienen lo suyo aunque a un servidor le resultan bastante cansinos, en varias películas de este género encontramos a personajes cuya carencia de expresividad provoca desasosiego en el espectador. Es el caso de los dobles con que los extraterrestres sustituyen a los humanos en Llegó del más allá (Jack Arnold, 1953) o La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956). Y también hay que destacar la interpretación de Laurence Harvey en El mensajero del miedo de John Frankenheimer, haciendo de soldado al que lavan el cerebro. Ah, y el de abajo es su careto normal, así que imaginen el que pondrá cuando se convierte en una máquina de matar.



El mensajero del miedo (1962)

3. Robert Bresson. Al gran director francés, tan dado a la austeridad, le sobraban hasta los gestos de los actores. Y recordemos las palabras de la chica protagonista de Al azar Baltasar: "No tengo corazón, ternura ni sentimientos, tus palabras no me afectan". Viendo a su familia, debe de ser algo genético.



Al azar Baltasar (1966)

4. El silencio de un hombre. Alain Delon es un asesino a sueldo en este clásico de Jean-Pierre Melville, y no sólo está callado la mayor parte del tiempo, sino que su rostro es un auténtico enigma.



El silencio de un hombre (1967)

5. Corazón de cristal. Werner Herzog siempre tiene que ir más allá, y en busca de crear una atmósfera de absoluta desolación se dice que hipnotizó para esta película a buena parte del reparto. Yo me lo creo.



Corazón de cristal (1976)

6. Jim Jarmusch. Ella: "¿Por qué siempre tienes una cara tan triste? Eres infeliz?". Él: "Soy muy feliz. Así es mi cara, eso es todo".



El tren del misterio (1989)

7. Aki Kaurismäki. Así llegamos al gran maestro moderno de la inexpresividad. En el universo Kaurismäki, la carcajada no existe, y las sonrisas están reservadas para momentos verdaderamente especiales, no se vayan a agotar las existencias. Bendito sea.



La chica de la fábrica de cerillas (1990)

En la edición #52 de La Linterna Mágica hicimos un monográfico sobre Aki Kaurismäki, aprovechando el estreno de su nueva película Le Havre