Friday, October 14, 2011

La trastienda de Suzuki

Por Ayoze García

Vistas hoy día por espectadores occidentales, las películas de Seijun Suzuki son el equivalente de un "plato picante", con sus pistoleros silbadores y sus asesinos a sueldo adictos al olor del arroz hervido. Pero más allá de esas excentricidades, este cine se inscribe en un contexto extremadamente complejo como era el Japón de los años sesenta.

A raíz del ciclo que el pasado mes de julio la asociación de cine Vértigo dedicó a Suzuki en la capital grancanaria, y tras quedarnos sorprendidos con la audacia de sus propuestas, hemos querido en La Linterna Mágica plantear una introducción a otros directores japoneses de serie B. Y entiéndase eso de serie B como un término occidental insuficiente para describir la realidad de la industria cinematográfica del país asiático, pero que traslada las ideas de escasez de presupuesto y encorsetamiento en géneros que luego los directores más creativos se encargaban de "dinamitar". En otras palabras, hemos querido buscar a otros equivalentes nipones de Samuel Fuller.

Imagen de 'Branded To Kill'

Para ello contamos con Luis Miranda, coordinador del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, quien planteó la necesidad de conocer determinados aspectos de la cultura japonesa. Sólo así podemos comprender la esencia del género yakuza que Suzuki se dedicó a subvertir sin piedad. Este tipo de películas se caracterizan, según explicó Miranda, por un trasfondo "melancólico" al recurrir a estereotipos "que tienen que ver con la pérdida del Japón de siempre". Suelen estar protagonizadas por un yakuza expulsado de su grupo, que al final vuelve para demostrar su sentido del honor. Más o menos eso es lo que ocurre en Tokyo Drifter (1966) de Suzuki, sólo que ahí se intercalan escenas que parecen sacadas de un western o de un musical.

Por otra parte, en la sociedad japonesa se permiten ciertas "válvulas de escape" a la presión social entre las que puede incluirse el séptimo arte, y está "muy clara la diferencia entre realidad y representación". Esto implica que en el cine se vayan incrementando hasta niveles insospechados las dosis de violencia y de sexo, lo cual resulta aceptable siempre y cuando lo que se muestra esté "convenientemente teatralizado".

A la misma altura que Suzuki podemos situar a Yasuzo Masumura, "un cineasta muy dotado" y que abordaba con sentido artístico "situaciones muy escabrosas", pero que por ejemplo en Manji (1964) impresiona "por cómo compone las escenas, con ese talento tan japonés para la construcción del espacio". Y eso hace que una película sobre relaciones lésbicas que por su temática bordea el exploitation, se nos presente en cambio como una obra "que por momentos recuerda al Wong Kar-Wai de In The Mood For Love o 2046". Masumura es sin duda un cineasta pendiente de recibir en España el reconocimiento que se merece, aunque iniciativas como el ciclo del año pasado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid apuntan en ese sentido.

Claro que si lo que se buscan son emociones fuertes un tercer nombre a tener en cuenta es el de Koji Wakamatsu, autor de "películas políticas construidas con fantasías de violación" como Ecstasy Of The Angels (1972). Wakamatsu es representante del más estricto underground de extrema izquierda que quería "volar por los aires" todo el sistema de distribución de películas y el propio status quo político de Japón, sustentado en torno al "pacto de silencio" que mantenía al Emperador como cabeza visible del Gobierno tras la derrota de la II Guerra Mundial.

Miembros de esta tendencia izquierdista apoyaron de hecho a Suzuki cuando fue despedido por los estudios Nikkatsu dada la supuesta incoherencia de su clásico Branded To Kill (1967). Quedaron patentes entonces las simpatías y relaciones que unían a los miembros de esta generación al margen de los derroteros de cada uno. Por cierto que pasarían bastantes años antes de que Suzuki expiase sus pecados contra la ortodoxia y pudiera volver al cine, pero como suele decirse, esa es otra historia...

Para escuchar la intervención entera de Luis Miranda, accede a la entrada dedicada a la edición #42 de La Linterna Mágica

Programa #42

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Este viernes volvimos a hablar con Eduardo Serradilla acerca del Festival de Sitges, cuya presente edición ha contado con una notable representación de artistas canarios al exhibirse la nueva película de Fresnadillo y el cortometraje REM.

Y el resto del programa estuvo dedicado a un especial introductorio sobre el cine japonés de serie B de los años sesenta. Luis Miranda, coordinador del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, nos presentó a directores de esa época como Seijun Suzuki o Yasuzo Masumura, haciendo hincapié en el contexto histórico y social que ayuda a comprender las excentricidades de sus películas.

Además, escuchamos la música del tráiler de REM y la canción principal de la película de Suzuki Tokyo Drifter.

Friday, October 7, 2011

Antoni Padrós: “Lo que me interesa es perturbar conciencias y transgredir la realidad”

Por Orlando Santana y Ayoze García

Cataluña. Finales del franquismo. Un empleado de banco y pintor empieza a rodar películas "a salto de mata" con los materiales más baratos del mercado. Mucho ha llovido desde entonces, pero el cine de Antoni Padrós (a quien la Casa Encendida de Madrid acaba de dedicar una completa y "excepcional" retrospectiva) mantiene su capacidad de atracción, pese a (o quizá a causa de) las circunstancias que rodearon su creación.

Imagen del corto 'Ice Cream'

"Lo que me interesaba era perturbar conciencias y transgredir la realidad", comentó Padrós este viernes en una entrevista en La Linterna Mágica. Este "hombre invisible" y "kamikaze", como él mismo se llama, ha visto cómo la Filmoteca de Cataluña restauraba recientemente esas películas suyas que "no existen" porque no estaban homologadas. En los próximos meses saldrán en DVD, entre otras, sus largometrajes Lock Out (1973) y Shirley Temple Story (1976), una "comedia musical terrorista" que se exhibió en San Sebastián y más tarde en Alemania. "Las películas estaban muy mal" en términos de conservación, "y ahora se pueden ver en perfectas condiciones".

En aquellas ocasiones en que salía al extranjero para mostrar su cine, Padrós no sólo cosechaba premios, sino que también comprobaba la intolerancia de algunos compatriotas, como la vez en que "una mujer con el pelo a lo Marge Simpson" empezó a amenazar con denunciarle a las autoridades españolas. Y en Cataluña grupos extremistas dejaban mensajes del tipo: "Si pasáis la película de Padrós, incendiaremos el edificio".

"¿Cómo podía una persona ir en contra de las ideas de otro?", se pregunta el director, quien aclara que más allá de eso no tuvo ningún problema, por ejemplo cuando rodaba en exteriores: "He tenido mucha suerte, porque nunca me ha pasado nada". Y aunque se le considere un director maldito, él defiende ante todo que le gustaba trabajar sin ataduras: "Lo he hecho todo en libertad".

Y ahí sigue. Ahora Antoni Padrós anda terminando un mediometraje de unos 30 minutos titulado El hombre preciso, cuyo protagonista atraviesa un espejo y mantiene una conversación con La Muerte. Parece por tanto que la creatividad no se le ha agotado, ni tampoco la capacidad para sacar adelante proyectos de presupuesto irrisorio.

Por último, Padrós explica que echa en falta que se haga más cine experimental en la actualidad en España, que no se quede en cosa de "cuatro locos que estamos por ahí perdidos". Bendita locura, añadimos nosotros.

Entra en la entrada dedicada a la edición #41 de La Linterna Mágica para escuchar la entrevista completa con Padrós.

Programa #41

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Del Festival de Sitges hemos hablado en la primera parte del programa con Eduardo Serradilla, quien nos ha contado sus impresiones desde tierras catalanas.

Después tuvimos en La Linterna MágicaFaustino Sánchez y Aarón Rodríguez, autores de Retratos de Familia - Tránsitos del Cine. Este libro publicado en Shangrila propone un análisis de las películas Infiel de Liv Ullman e Ingmar Bergman y Yi Yi de Edward Yang.

Y para terminar entrevistamos al director de cine catalán Antoni Padrós; aquí mismo en el blog hemos publicado un resumen de la charla.

En cuanto a la música, escuchamos un fragmento de la banda sonora de Yi Yi y pusimos cortes de Inteligencia Artificial, Abyss y la película de Padrós Lock Out.

Friday, September 30, 2011

La herencia de La Mujer Pantera

Por Ayoze García

-Cinco hombres vestidos de pantera en la pantalla, ¿a qué se parecen?
-A cinco hombres vestidos de pantera.
-Cuando el público paga para ver una película como ésta, ¿qué pide a cambio?
-Estar muerto de miedo todo el rato.
-¿Y a qué cosa crees que le tiene más miedo la gente?
-A la oscuridad.
-¡Claro! ¿Y por qué? Porque la oscuridad tiene vida propia. En la oscuridad todo cobra vida, Fred.

Diálogo de Cautivos del Mal (Vicente Minelli, 1952)

Jacques Tourneur está de moda. Las filmotecas CanariaEspañola han coincidido en dedicarle por estas fechas sendas retrospectivas, y también el Aula de Cine de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria va a proyectar su gran aportación a la historia del cine negro, Retorno Al Pasado. Por no mencionar su reciente inclusión en la lista de 100 directores de cine esenciales de PopMatters, o las noticias sobre un posible remake (el segundo ya) de La Mujer Pantera.

Para entender el porqué de esta oleada de reconocimiento, no hay más que recurrir al anterior diálogo de Cautivos del Mal, donde Kirk Douglas interpreta a un productor de cine parcialmente inspirado en Val Lewton, quien trabajó codo con codo con Tourneur en algunas de sus más importantes películas. Como se recoge ahí, la sugestión es el gran arma de La Mujer Pantera, que ha podido verse esta semana en las dos capitales del Archipiélago dentro del ciclo de la Filmoteca Canaria.

Cartel de 'La Mujer Pantera'

Esa película abrió en 1942 todo un capítulo en el cine de terror. Su presupuesto fue escaso, lo cual no resulta de extrañar ya que Tourneur es uno de esos genios de la serie B que tanto gustan hoy día a los cinéfilos. Y al igual que Edgar G. Ulmer y Samuel Fuller, era capaz de contar grandes historias en poco más de una hora.

La Mujer Pantera es el mejor ejemplo de ello, y además de las dos características más llamativas y comentadas habitualmente (la decisión de no enseñar al monstruo y el uso de las sombras), presenta otras marcas de la casa del equipo Tourneur-Lewton / Lewton-Tourneur:

  • El desencadenante del argumento es una maldición, vestigio de culturas ancestrales que el mundo moderno pretende haber sepultado. Irina, la protagonista de La Mujer Pantera, carga con los pecados de sus antepasados adoradores del diablo, mientras que en Yo Anduve con un Zombie (1943) se recurre al vudú. Años más tarde y habiendo fallecido ya Val Lewton, Tourneur volvió a abordar con La Noche del Demonio (1957) el tema del satanismo.

  • A esa influencia que ejercen las fuerzas ocultas sobre el mundo cotidiano se contrapone el pensamiento racionalista y científico, que muestra sus limitaciones. Los personajes que lo representan, psiquiatras y médicos, están condenados si no aceptan la existencia de acontecimientos que se salen de lo corriente. El caso paradigmático es el de Dana Andrews en La Noche del Demonio, donde esta lucha entre dos visiones del mundo se sitúa como punto central.

  • Dicho conflicto no se resuelve satisfactoriamente al final de estas películas. La verdad se adivina pero queda oculta en las sombras que asimismo envuelven a unos personajes a menudo instalados en la ambigüedad moral. Se supone que Irina es la mala de La Mujer Pantera, pero su única aspiración es llevar una vida normal, por lo que transmite más lástima que otra cosa. Y hasta el despiadado satanista de La Noche del Demonio tiene una madre a la que cuidar y entretiene a los niños del vecindario haciendo de payaso.

Junto con La Mujer Pantera y Yo Anduve con un Zombie, la otra colaboración entre Tourneur y Lewton es El Hombre Leopardo (1943). Pese a lo que pueda parecer por su título, no se limita a ofrecer más de lo mismo sino que subvierte las expectativas del público que hubiera visto las dos cintas anteriores, partiendo eso sí de premisas similares: las premoniciones del tarot son aquí la concesión a lo oculto, y parece que hasta el animal que se empleó en el rodaje es el mismo que el de La Mujer Pantera.

Puede que no esté considerada un clásico, pero El Hombre Leopardo muestra al menos que sus autores no querían repetirse hasta la saciedad, acusación que desmiente también la trayectoria de Tourneur, quien tras separarse de Lewton rodó westerns, películas de aventuras y cine negro. Sus aportaciones al género del terror, no obstante, resaltan más dada la actual propensión de este tipo de cine por la casquería y los sustos fáciles.

Frente a eso, las películas de Tourneur destacan por su sobriedad y por la entereza con que tratan temas potencialmente ridículos. Seguramente, eso es mucho más de lo que cualquiera pudiera esperar al enfrentarse a un film llamado La Mujer Pantera. Dejemos entonces para otro día debatir hasta qué punto el director francés fue el creador de esta estética y hasta qué punto el mérito habría que adjudicárselo a Val Lewton. Basta de teorías por una vez y vamos a disfrutar de estas estupendas películas. Por favor.

En el programa #40 de La Linterna Mágica hicimos un monográfico sobre Jacques Tourneur y escuchamos cortes de varias de sus películas.

Programa #40

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En la edición de hoy hemos hablado con Ibán Vázquez de la grancanaria University Surf School sobre la iniciativa Surf + Chocolate Calentito + Peli, antes de lo cual escuchamos el tema "Pick Up The Pesos" de The Original Onions. Asimismo tuvimos al crítico Faustino Sánchez, que nos contó sus impresiones sobre el Festival de Cine de San Sebastián.

La última parte del programa estuvo dedicada al cine de terror de Jacques Tourneur. Pusimos fragmentos de varias películas de este director y de Cautivos del Mal de Vicente Minelli, y también la música del tráiler de Los pasos dobles, cinta con la que Isaki Lacuesta ganó la Concha de Oro en Donosti.

Friday, September 23, 2011

El cine del azar

Por Ayoze García

Dos extraños, un hombre y una mujer, se encuentran en un puesto de revelado fotográfico, y por un malentendido acaban recibiendo y abriendo cada uno el sobre equivocado. Echan un vistazo, y ambos notan algo sospechoso en las fotografías del otro. Pero guardan las apariencias, y sin mucha ceremonia se intercambian los sobres y se marchan cada uno por su lado. Piensan poner lo que han visto en conocimiento de la policía. El espectador, no obstante, sabe que sus sospechas carecen de fundamento, porque conoce ya a estos dos personajes que pertenecen a líneas argumentales distintas dentro de la película, y que aquí han chocado por casualidad.

Esta escena de Vidas Cruzadas (Robert Altman, 1993) muestra los mecanismos de un determinado subgénero de cine moderno que busca explorar los recovecos del azar, partiendo de la idea de que las vidas humanas pueden acabar relacionándose de la manera más peregrina en un mundo globalizado y en el que nadie conoce a su vecino, lo cual genera desconfianza y equívocos.

Cartel de la película 'Vidas cruzadas' de Robert Altman

Vidas Cruzadas inauguraba la semana pasada el ciclo del mismo nombre programado por el Aula de Cine de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Se trata de películas ambiciosas y de voluminosos repartos: Magnolia (que se proyecta este viernes a las 20.00 horas en el Edificio de Humanidades), Amores Perros, Syriana, Crash de Paul Haggis y Grand Canyon.

Como comentaba hoy en La Linterna Mágica el subdirector del Aula de Cine, Diego Grimaldi, todos estos títulos plantean la disyuntiva de si el azar "produce miedo por ser incontrolable, o si el azar se puede controlar". Y explicaba Grimaldi que pese a que Grand Canyon (1991) precedió a Vidas Cruzadas por un par de años, fue la cinta de Altman la que "por su calidad y complejidad marcó referencia y convirtió en moda esta manera particular de narrar, de mezclar historias de manera encadenada".

La huella de dicho director (que ya en películas de los setenta como M.A.S.H. o Nashville había apuntado en esta dirección) puede palparse en todo el ciclo. Incluso en Syriana, que es más bien un thriller político pero donde "están ocurriendo historias en distintos niveles sociales y en distintos lugares del mundo, lo que da una idea muy clara de lo que es la globalización". Y hasta cuando el escenario no se mueve de las cercanías de Hollywood (el estado de California suele aparecer retratado en estas películas), está presente la mezcla de culturas y razas que ejerce como principal fuente de conflicto en Crash.

Cine, por tanto, para un mundo globalizado y urbano, donde según describen los sociólogos se ha producido  la "pérdida del sentido comunitario". Es lo que tiene no conocer al vecino con el que se vive puerta con puerta desde hace años, y lo que puede conducir a la soledad, un tema importante en varias de estas películas.

Y al ir colocando en distintos planos que se entrecruzan las historias de todo tipo de estratos sociales, en estas películas se le suele dar un giro a la función que asume el espectador, que a veces sabe mejor de lo que está ocurriendo que los propios personajes, o va descubriendo una serie de relaciones entre ellos que no resultan aparentes a simple vista. "Eso es lo que hace realmente interesante esta forma de narrar", concluye Diego Grimaldi.

En el programa #39 de La Linterna Mágica hablamos con José Luis Trenzado Diepa y Diego Grimaldi sobre los nuevos ciclos del Aula de Cine, incluido el de Vidas Cruzadas.

Programa #39

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Volvemos después del parón veraniego para hablar sobre los nuevos ciclos del Aula de Cine de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con su director, José Luis Trenzado Diepa, y su subdirector, Diego Grimaldi.

Además, escuchamos la canción "Wise Up" de Aimee Mann (perteneciente a la banda sonora de la película Magnolia, del ciclo Vidas Cruzadas) y cortes de audio de Crash de Paul Haggis y Los Sobornados.

En esta temporada estrenamos nuevo horario (a partir de ahora las emisiones serán de 14.30 a 15.30 hora canaria) y vamos a intentar ir publicando aquí en el blog artículos relacionados con los temas que se aborden en el programa.

Friday, June 10, 2011

Programa #37


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Hoy entrevistamos a Jesús García de la Asociación de Cine Vértigo de Las Palmas de Gran Canaria, que organiza un concurso de guiones y un taller de cortometrajes ligados a la próxima edición del festival de cine iberoamericano Ibértigo.

Además hablamos con el director de cine teldense Ado Santana. A sus 26 años, ya ha rodado numerosos cortos y tres largometrajes. El más reciente, Amarillo, se presenta como el primer Giallo canario en homenaje a los maestros del cine italiano de terror como Dario Argento.

Escuchamos el tema inicial de la banda sonora de Vértigo de Alfred Hitchcock, la canción "Perdidos" del grupo Skachaos y los tráilers de los tres largometrajes de Ado Santana.


Friday, June 3, 2011

Programa #36


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La edición de hoy fue un pelín accidentada, pero aún así entrevistamos a la guionista y directora Yolanda Barrasa (que ha dado varios cursos en Gran Canaria y Tenerife) y a Claudio Utrera, director del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria. Con Claudio hablamos del nuevo ciclo Cine y Medio Ambiente que del 1 al 5 de junio se proyecta en los Cines Monopol y que constituye una primera muestra de las actividades que los organizadores del festival capitalino quieren ir llevando a cabo el resto del año.
 
Por último, volvimos a tener en el programa al que desde ahora será nuestro corresponsal en Madrid, Orlando Santana, y estuvimos charlando sobre la última película de Woody Allen, el ciclo Cine y Literatura de la Filmoteca Canaria y el homenaje que se va a hacer durante este mes al director de culto Alejandro Jodorowsky en la Filmoteca Nacional.

Escuchamos además la canción "Paperback Writer" de los Beatles y cortes de las películas Holidays de Víctor Moreno, Midnight In Paris de Allen y El ladrón de orquídeas (Adaptation) de Spike Jonze, para terminar con un fragmento de Fando y Lis de Jodorowsky.