La Linterna Mágica

30 mayo 2006

The Fountain

Rachel Weisz, medieval
A falta de revisar lo que me pareció X-Men: Decisión Final, antes os quiero hablar de una película muy interesante que llegará a España en diciembre. Se trata del esperado trabajo de Darren Aronofsky, The Fountain, un ambicioso proyecto que casi acaba con la prometedora carrera del director de joyas como Réquiem por un Sueño y Pi.

Nada más y nada menos que siete años le ha costado a Aronofsky parir la película, una odisea de ciencia ficción que le ha dado, de momento, más penas que alegrías. Tanto le gustaba este proyecto (él mismo ha escrito el guión) que, por dirigir The Fountain, rechazó la posibilidad de adaptar la obra maestra del cómic Watchmen, de Alan Moore, por no hablar del no que le dio a Batman Begins (¡error!).

La Warner se frotaba las manos ante la posibilidad de dar con el gran blockbuster de la temporada: una apuesta épico-romántica de tintes fantásticos protagonizada Brad Pitt y Cate Blanchet. Lo que iba a ser la nueva gran frikada de culto estuvo a punto de irse al garete tras descolgarse del proyecto Pitt, que prefirió hacer ese bodrio lleno de anabolizantes llamado Troya. La Warner dijo que sin estrellas no había película, pero la perseverancia de Aronofsky le hizo retomar el proyecto con menos dinero (Warner bajó el presupuesto de 75 a 35 millones de dólares) y actores más modestos: Hugh Jackman (nuestro Lobezno) y Rachel Weisz (flamente ganadora del Oscar por El jardinero fiel y actual pareja del director, que se enrollaron tras conocerse en el rodaje). Yo creo que hemos ganado bastante con el cambio en el reparto, ¿no os parece? También cuenta con la presencia de la actriz fetiche del director, la estupenda Ellen Burstyn.

Mientras que se batallaba por la supervivencia del proyecto, la novela gráfica de The Fountain se publicaba con Vertigo Comics en noviembre de 2005 y obtenía excelentes críticas. El argumento, ilustrado por Kent Williams, era fiel reflejo del guión cinematográfico que había escrito Aronofsky y materializaba la idea original que había tenido éste de la película. Un buen modo de quitarse la espinita.

El argumento, que mezcla tres corrientes temporales, cuenta la búsqueda desesperada de la inmortalidad: la del conquistador del siglo XVI Tom Verde, que quiere encontrar el Árbol de la Vida, la de un científico en el presente que intenta descubrir la cura del cáncer y la de un astronauta del siglo XXVI. Todo ello para intentar salvar a su amada Isabel, y con la presencia del misterioso Árbol de la Vida, un elemento procedente de la mitología maya.

¿Qué os parece la rallada? La bonita mezcla entre 2001, Odisea en el Espacio, Matrix y Los Inmortales dejará a más de uno sin neuronas. Por cierto, la banda sonora cuenta con un aliciente más: la participación del mismísimo Bowie.

Hasta octubre no llega a las pantallas yankis, pero, para abrir boca, podemos ver este jugoso tráiler.

Vía: Elástico; Imdb; Cinestrenos.

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22 mayo 2006

¿La segunda película de Expediente X?

Sensualismo en toda regla
Uno de nuestros mayores mitos sexuales, David Duchovny, volverá a encarnar en el cine el papel que le hizo mundialmente famoso: el agente especial Fox Mulder. O eso parecen indicar todas las noticias que nos vienen de los Estates. Uno de los guionistas y productores más famosos de la serie de televisión, Frank Spotnitz, ha anunciado que ya está en marcha la segunda parte de la versión cinematográfica de Expediente X (la primera peli se estrenó en 1998). Aunque todavía está en pañales y el guión sin escribir, el proyecto parece haber interesado a los dos protas de la serie, David Duchovny y Gillian Anderson. Ambos han firmado ya preacuerdos para dar vida a estos dos emblemáticos agentes del FBI; eso sí, quien espere ver platillos volantes, bichos verdes y abducciones extraterrestres, se quedará con las ganas.

"En esta secuela no vamos a entrar en la mitología de la serie", ha dicho Spotnitz. La supuesta segunda parte de X-Files será algo más que un capítulo versión extendida. "Por supuesto que volveremos a los personajes y a lo que ha pasado con sus vidas, pero no tratará sobre una conspiración alienígena". La verdad es que nos cuesta imaginar a Mulder sin paranoias con marcianos, pero oyes, habrá que darle un voto de confianza a la película, si es que al final ve la luz.

Para acabar con el momento freak del día, otra noticia más, ahora relacionada con Star Trek. Los fans de la exitosa serie de televisión y de sus diez entregas cinematográficas (¡ahí es nada!), podrían disfrutar de la entrega número XI, gracias a uno de los directores de moda, J.J. Abrams. El creador de una de las series más interesantes del momento, Perdidos, y de la recientemente estrenada Misión Imposible III, podría ser productor, director y guionista de las nuevas aventuras de la Enterprise. Rumores parecidos saltaron a finales del año pasado apuntando como candidato a Bryan Singer, realizador de Sospechosos Habituales y la saga X-Men, así que, de momento, no hay nada seguro.

El caso es que todo apunta a que la undécima parte de la saga cinematográfica Star Trek será una precuela basada en la juventud del capitán Kirk y el doctor Spock, incluyendo su primera misión, toda una decepción para los fans de la Next Generation, entre los que me incluyo. De todas maneras, el pescado no está vendido todavía, porque Patrick Stewart ya ha dicho que no niega su interés ante la posibilidad de interpretar de nuevo al capitán Luc Picard. ¿Le llamará J.J. Abrams? Esperemos que sí.

Vía Comingsoon.

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16 mayo 2006

V de Vendetta... F de Ferrero


Aún no me he aclarado si me gustó o no me gustó. La verdad es que empecé con mal pie... me quedé un poco traspuesto nada más comenzar la película (no fui el único), coincidiendo con la primera aparición de V, el héroe de la máscara sonriente, que se marca un monólogo-trabalenguas que consigue aturullar a cualquiera. A pesar de ello, al final consiguó entretenerme y no se me hizo pesada ni larga. Sin embargo, creo que lo que más podría interesar de la historia en la que se basa (un cómic de Alan Moore), que para mí era el rollo granhermano-apocalíptico, queda desdibujado en favor de la relación -un tanto artificial- que establecen los personajes principales, el misterioso V, interpretado por Hugo Weaving y su bella compañera de fatigas Evey, la estupenda (y cada día más), Natalie Portman.

Lo mejor de la cinta son, sin duda, los actores. Portman sobresale por su carisma, belleza y buen hacer, comiéndose cada plano y cada secuencia. Y es que consigue dos tareas nada sencillas: humanizar a un personaje que no acaba de entenderse y dar profundidad a los sentimientos que va generando hacia V (un enamoramiento mutuo que me resulta un poco forzado). Igual de convincentes son Stephen Rea, que da vida al inspector de policía Finch, y Stephen Fry, que interpreta al show man televisivo Gordon Dietrich. Es un lujo verlos en la gran pantalla porque ambos están siempre brillantes, les echen lo que les echen. Mucho más pesados e histriónicos resultan Hugo Weaving y especialmente John Hurt, que está sobreactuadísimo en esa especie de caricatura de Hitler que interpreta.

En cualquier caso, a priori, el mayor potencial de la película no estaba en las individualidades, sino en lo social. Me explico: el director, el debutante James McTiegue, parece muy atraído por la personalidad de Evey y V, los dos antihéroes protagonistas, que llaman la atención por su pasado dramático y su cuestionable sentido de la justicia. Sin embargo, los motivos por los que una sociedad elige a un líder tiránico y fascista para que dirija el destino de su país (en este caso, Gran Bretaña) no parecen explicarse del todo (tampoco sabemos por qué se produce una debacle en Estados Unidos). La subtrama del virus es vital para comprender las causas del desastre y, en vez de explicárnosla, se pasa por ella de puntillas y de manera enrevesada (el personaje de la doctora-científica es complejo e interesante, pero el director prefiere, por ejemplo, aburrirnos con la trama rosa de la diva lesbiana a la que adora V). En fin, ni siquiera nos cuentan los entresijos de esa especie cárcel colectiva en la que se ha convertido el estado: un gran hermano al estilo clásico, con manipulación mediática, propaganda y supresión de derechos civiles.

Y es que, no nos engañemos, las historias de un futuro funesto en el que las libertades se ven mermadas con la excusa de la seguridad nacional (y con la herramienta del miedo) están más vistas que el tebeo (nunca mejor dicho). Pero no dejan de interesarnos porque cada día están más de actualidad. Pues esto es lo que menos interesa al director, que se pierde (y se recrea) en diálogos larguísimos, grandilocuentes y pomposos (igual es por el rollito british, no sé), puñetazos y patadas del sello coreográfico Wachowski (¿no tuvieron bastante con la saga Matrix?) y una dirección artística que a ratos raya lo hortera (atención a la guarida de V!!!).

Ahora que lo pienso, no, la peli no me ha gustado. ¿Por qué? Porque a veces el entretenimiento justifica una película sin contenido, sobre todo si nos topamos con productos prefabricados típicamente yanquis como una comedia romántica. Vale, en estos casos, sabemos a lo que vamos. Pero aquí estamos hablando de la adaptación de una obra maestra de cómic que tiene una trama política que está cada vez de más actualidad y que se debería haber explotado con ambición y valentía. Las comparaciones son odiosas... y por ésta me vais a odiar: V de Vendetta es como un ferrero rocher, promete mucho, a pesar de que su envoltorio es hortera y pretencioso, pero es que luego te lo metes en la boca... ¡y el relleno está medio vacío!

¡Al menos nos lo tomamos con Natalie Portman y no con Isabel Preysler!

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