La Linterna Mágica

25 octubre 2006

El laberinto del Fauno: poco sentido y mucha sangre


Guillermo del Toro sigue sin dar el pelotazo. Y mira que nos lo quieren vender como un nuevo Tim Burton, como una especie de cruce entre Peter Jackson y Terry Gilliam, incluso un seudo Alex de la Iglesia a la mexicana. Pero no, no es nada de ninguno de estos directores, aunque se parezca en cosas (entre ellas, en el sobrepeso). Los cineastas que he nombrado, con irregularidades, son geniales y, para bien o para mal, soberbios.

Del Toro tiene madera para serlo, pero no acaba de concretarse, a pesar de que El laberinto del Fauno parecía el producto perfecto para alumbrar lo que sería su primera gran película. Una filmografía irregular y, en general, bastante mediocre, sólo podía ofrecer como resultado una cinta correcta, pero carente de esa chispa que distingue lo bueno de lo mejor.

La película nos presenta dos realidades: una fantástica e irreal, procedente de la cabeza de la niña protagonista; otra, dura y terrible, la de los primeros años de posguerra civil, en una España donde el bando franquista intenta tomar a cualquier precio el control de un país desordenado, desesperanzado y empobrecido.

Aunque la mayoría de sus componentes sean correctos (guión, dirección, vestuario, ambientación, actores, música) y, en algunos casos, brillantes (como es el caso del diseño de los personajes fantásticos y los efectos especiales), la cinta presenta una carencia: un hilo conductor que sea capaz de dar cohesión a dos historias, la real y la fantástica,que caminan paralelas, pero que apenas tienen relación entre sí. A pesar de que la niña protagonista se nos presenta como ese hilo conductor, éste es a todas luces insuficiente, ya que no existe un argumento simbólico sólido en la supuesta realidad que dé sentido a la aventura mágica.

Las pocas incursiones que realiza la historia fantástica (la del Fauno) en la historia de posguerra (1945) no sirven para justificar la pertinencia y necesidad del mundo mágico, por eso a veces da la sensación de que sólo se trata de un espectáculo vacío que sirve como vehículo para materializar las creaciones imaginarias del propio director. ¿Por qué existe el Fauno, qué quiere, qué significa/supone/simboliza? Que la vida no es un cuento de hadas ya lo sabemos todos. Una moraleja tan obvia no puede dar sentido por sí sola a la película.

Lo más curioso de todo es que, pretendiendo contrastar el mundo de sueños con el de la cruda realidad, este último queda bastante mal parado ante lo que es un espectáculo lamentable de maniqueísmo cinematográfico. La película es demasiado cruda para que la vea un niño (otro de sus defectos es el exceso de sangre gratuita), pero demasiado ingenua y simple para un adulto, lo que le resta credibilidad por todos los lados.

A su favor diré que es entretenida y emocionante, que divierte, que es ágil y que está contada con destreza, aunque a veces subestime la inteligencia del espectador. Y es que ciertas pistas y claves del guión se explican tanto que a menudo resulta insultante: cualquiera que vea la película se dará cuenta por sí solo de las cosas sin necesidad de que se las mastiquen.

Respecto a los actores, no existe ninguno que destaque especialmente. Todos resultan mediocres y previsibles, salvo la pequeña protagonista, que enamora a la cámara en cada uno de los planos. Nunca fui fan de Maribel Verdú ni de Ariadna Gil, por eso no esperaba demasiado de ellas (menos mal, porque el acento de rústica que pone la Verdú es sonrojante muchas veces, por no hablar de la habitual impavidez de Ariadna), pero Sergi López y Álex Angulo están claramente por debajo de su talento. Mucho ha tenido que ver en ello sus personajes planos y grises, a los que es complicado sacarles jugo.

A pesar de que parece que acabo de ponerla a caer de un burro, me gustaría insistir en que no está mal para ver una tarde de domingo en el cine en plan palomitero. Porque, señores, esto no es una fábula de gran carga simbólica, una peli sesuda con moraleja donde aprendes algo de la vida y de ti mismo... Nada de eso. Es una historia para niños con tanta sangre que sólo la pueden ver los mayores. Eso sí, un aplauso a las ninfas, faunos y demás personajes de cuento. Su diseño a medio camino entre el gore, lo gótico y lo mágico hace de sus apariciones un auténtico espectáculo para la vista.

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16 octubre 2006

Absolutamente deslumbrado por Cabaret


What good is sitting alone in your room?
Come hear the music play.
Life is a Cabaret, old chum,
Come to the Cabaret.

Put down the knitting,
The book and the broom.
Time for a holiday.
Life is Cabaret, old chum,
Come to the Cabaret.

Come taste the wine,
Come hear the band.
Come blow your horn,
Start celebrating;
Right this way,
Your table's waiting

No use permitting
soem prophet of doom
To wipe every smile away.
Come hear the music play.
Life is a Cabaret, old chum,
Come to the Cabaret!

I used to have a girlfriend
known as Elsie
With whom I shared
Four sordid rooms in Chelsea

She wasn't what you'd call
A blushing flower...
As a matter of fact
She rented by the hour.

The day she died the neighbors
came to snicker:
"Well, thats what comes
from to much pills and liquor."

But when I saw her laid out like a Queen
She was the happiest...corpse...
I'd ever seen.

I think of Elsie to this very day.
I'd remember how'd she turn to me and say:
"What good is sitting alone in your room?
Come hear the music play.
Life is a Cabaret, old chum,
Come to the Cabaret."

And as for me,
I made up my mind back in Chelsea,
When I go, I'm going like Elsie.

Start by admitting
From cradle to tomb
Isn't that long a stay.
Life is a Cabaret, old chum,
Only a Cabaret, old chum,
And I love a Cabaret!

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10 octubre 2006

Superman Returns, CRAZY, Separados

Superman Returns: ya, ya sé que se estrenó hace mil años. Pues yo la ví a principios de septiembre. Flojita e intrascendente, la película se había convertido en la gran apuesta del director Bryan Singer, que abandonó el barco de los X-Men que tan sabiamente había navegado, para encarar un proyecto más ambicioso. Y no es que le saliera del todo mal, pero el resultado es ligeramente mediocre. A pesar de las cualidades más que evidentes de Brandon Routh, los protagonistas (él y la guapa Kate Bosworth) pierden todo el magnetismo y el carisma de sus predecesores: inevitable hacer odiosas comparaciones con Christopher Reeve y la inolvidable Margot Kidder. Las medias tintas de Routh y Bosworth contrastan enormemente con el histronismo de Kevin Spacey, que, en su papel de Lex Luthor, demuestra que no se encuentra en su mejor momento de forma. Demasiadas secuencias de acción (el avión, la batalla en el agua) enturbian un argumento que se prolonga artificialmente hasta agotar al espectador. Errática, simplona y poco emotiva.

CRAZY: otra que se estrenó hace tiempo, pero que aún se puede ver en pantalla grande. Aunque para algunos adolece de exceso de metraje y de situaciones algo repetitivas, su gran originalidad y su alta densidad emocional hacen de esta cinta canadiense una de las revelaciones cinematográficas del verano. Dirigida y co-escrita por Jean-Marc Vallée (su compañero de guiones es François Boulay), CRAZY narra la vida de una peculiar familia durante los años 60 hasta los 80, en la que sobresale Zac, un joven muy especial, enfermizo y sensible, que destaca por sus poderes sobrenaturales (o eso dice su madre). Con un evidente aroma a realismo mágico (que, por lo general, no empalaga), la película en realidad cuenta la historia de amor entre un padre y un hijo, sus encuentros y desencuentros, y la lucha personal de ambos por entenderse, comprenderse y quererse. La sensibilidad (que no sensiblería) del director no sólo se ve en los diálogos, sino también en el tratamiento de las imágenes, en cómo dibuja pormenorizadamente a cada uno de los personajes, mimándolos y dotándoles de vida propia. Otro punto a su favor: su increíble banda sonora donde, entre Pink Floyd y los Rolling, reinan David Bowie y la omnipresente Patsy Cline. Por cierto, un diez para la interpretación del guapísimo Marc-André Grondin, que da vida al protagonista, Zac.

Separados: completamente prescindible es la nueva película de Jennifer Aniston, una actriz cómica como pocas que tiene mala suerte con los guiones (o mal gusto, directamente). Separados carece de todos los componentes que son imprescindibles en una comedia romántica: amor y chistes. Ni enamora ni hace gracia. Y mira que los actores ponen de su parte. A pesar de los intentos del verborréico Vince Vaughn y de la expresiva Aniston por darle enjundia a este despropósito, la historia no convence porque está cogida por los pelos (la discusión que desencadena la trama es sencillamente absurda y desmedida). El único interés que parece tener la película es el morbo de ver juntos a dos protagonistas en acción, que hasta hace nada eran pareja en la vida real (los rumores dicen que han roto, como pasa en la peli). Un final acertado y realista es lo único que salva a Separados de la quema, porque a veces gritan tanto que no sirve ni para echarse la siesta.

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02 octubre 2006

Nueve vidas


Cuando pienso en películas de vidas cruzadas, con multitud de personajes diferentes que interactúan entre sí movidos por su determinación, el destino o el simple azar, siempre me viene a la cabeza el maestro Robert Altman. Pero no sólo él. Existen muchas y muy buenas películas que, gracias a un reparto coral y multitud de sucesos simultáneos, consiguen, a pesar de la aparente dispersión, una sólida unidad narrativa. No es el caso de la nueva película de Rodrigo García, Nueve vidas.

Sin haber catado la primera (que ya echa para atrás sólo por el título, Cosas que diría con sólo mirarla), me animé a ver su segundo trabajo como realizador movido fundamentalmente por las buenas críticas que había leído sobre ella. Y el resultado fue tremendamente negativo. A pesar de que la idea es buena (que no original), algunas historias conmueven y gran parte de los actores están muy bien, la cinta es tan artificial como pretenciosa.

Y es que, el principal problema está en que la intensidad emocional de las historias es tan alta que acaba por desvirtuar los mensaje. Tanta tensión y, en muchas ocasiones, las elevadas dosis de filosofía barata, consiguen deslucir un planteamiento y unos personajes, a priori, interesantes. En definitiva, es tan reiteradamente intensa que acaba por desquiciar y desnaturalizar los sentimientos que pretende mostrar. Y para más inri, cuando consigues descubrir a los personajes e interesarte por sus vidas (y no la de todos), éstos desaparecen, para reaparecer anecdóticamente (y no siempre) en la vida de los otros.

1. Hispana en la cárcel. La peor historia de todas. Aburrida, sin interés y con planos de pasillos tan cargantes como los de Gus Van Sant en la soporífera Elephant.

2. Embarazada. Robin Wright Penn hace alarde de su escaso talento gracias a un compendio de gestitos absurdos cada tres segundos. Podría llegar a emocionar, pero los actores no llegan a conectar. No faltan los insoportables planos de pasillos, ahora en el super.

3. Afroamericana. Aunque puede parecer a ratos histrónica, Lisa Gay Hamilton consiguió convencerme por sus altibajos de tristeza, rabia y ternura, sobre todo con su hermana.

4. Pareja. Una de las historias más divertidas y auténticas de la película. Holly Hunter demuestra, una vez más, que es fantásica. Sabe a poco.

5. Chica y padres. El ejemplo cumbre de planos-pasillo de toda la película. Una de las partes más pesadas y aburridas de la peli, que hace que el espectador comience a pensar en cuándo acabará la película. Lo peor está por llegar.

6. Funeral. Lo rocambolesco de la trama hace despertar al espectador de la butaca. Todo es emocionante, nuevo y se agradecen los trazos de humor e ironía. Desgraciadamente se pasa en un suspiro.

7. Mujer madura con su amante en un motel. Ante tanto drama, la aventura de Sissy Spacek se queda en agua de borrajas por anodina, sobre todo por los personajes y la escasa química de la pareja. Aunque se agradece que, por un momento, nadie grite, llore o haga alarde de histerismos varios.

8. Mujer en el hospital. Kathy Baker y Joe Mantegna quedan desaprovechados en una aburrida (y a la par desesperante) historia de hospitales.

9. Madre e hija en el cementerio. Bucólica e idealizante, esta historia es tan increíble como absurda. Gleen Close y Dakota Fanning resultan patéticamente poco creíbles.

Como veis, me he repetido más que el ajo con algunos adjetivos: desesperante, cargante, insoportable, pesada... Aburrida. A pesar de que tiene algunos elementos salvables, en general se trata de una película menor, pretendidamente pretenciosa, enormemente sobrevalorada, y con escaso valor cinematográfico y humano. Uno la ve y piensa: esto ya lo he visto, esto no me llega, esto no emociona... esto es un coñazo.

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