La Linterna Mágica

29 marzo 2007

La Ciencia del Sueño: fantasía irrelevante


Tenía muchísimas ganas de ver La Ciencia del Sueño, quizá por eso salí un poco decepcionado de la sala. Y es que estoy convencido de que gran parte de nuestra reacción ante una película depende de las expectativas que de ella nos hayamos creado. Yo tenía expectativas y muchas. Pero claro, no todo es culpa mía.

El tráiler me encantó y la canción elegida para presentarla (Death Cab for Cutie) también -luego no suena en toda la película-, me encantaban los actores y a Gondry lo tengo idolatrado desde ¡Olvídate de mí!, una de mis películas favoritas de todos los tiempos.

La Ciencia del Sueño tiene un déficit notable: la ausencia de Charlie Kaufman en el guión. Kaufman ha coescrito también con Gondry Human Nature, una fábula alocada sobre el origen animal e instintivo del hombre y su civilización, y junto al director Spike Jonze, dos de mis pelis favoritas, por sorprendentes, neuróticas y pasionales: Adaptation y Cómo ser John Malkovich.

El poder de Kaufman está en lo que mi amiga Meri (y comentadora oficial) llama el punch. Ese suave puñetazo que te da en el corazón cierta peli, cierto libro, cierta canción. Y es lo que le falta a La Ciencia del Sueño: algo de profundidad en los devaneos oníricos del protagonista. Es obvio que una película puede optar por la vía estética y dejar en un segundo plano el argumento. Es una opción legítima del director. Pero para mí no es suficiente.

Los actores protagonistas en especial, Gael García Bernal y Charlotte Gainsbourg, y sus compañeros de reparto en general, hacen alarde de un gran trabajo, siempre convincente, a pesar de las limitaciones obvias del guión.

También destacan una excelente dirección artística, preciosos efectos especiales y una bonita banda sonora, pero creo que desaprovecha la idea fundamental, que en sí es apasionante, y no la desarrolla lo suficiente hasta darle ese punch que tanto echo de menos. Para mi gusto naufraga en un maremágnum de artificios visuales que ya hemos visto en otros trabajos de Gondry, con ese aire naif, artesano, infantil, lúdico y, claro, onírico, hasta desvirtuar lo esencial: sus personajes y la interacción de ambos.

Eso sí, se confirma como un excelente espectáculo visual romántico. ¿Veremos su próxima peli en una retrospectiva de videoarte? Yo espero que sigamos viendo buenos trabajos en el cine y, si se quiere dar al videoarte, oyes, pues mejor (más es siempre más).

¡Hasta la próxima!

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22 marzo 2007

Las oscarizables que no oscarizaron

Lamento mi larga ausencia. Podría argumentar mucho trabajo, mucha vida social, mucho de todo, y diría la verdad. Pero sí que es verdad que no he encontrado el rato, las ganas o el momento, y he de decir que los he tenido. La pereza, que es la madre de todos los pecados. En fin, os pido mil perdones y reactivo el blog de nuevo, que ya está bien. Espero que no pase tanto tiempo desde esta entrada hasta la próxima. En este tiempo he ido al cine a ver unas cuantas películas que obtuvieron alguna nominación al Oscar, pero que no se llevaron ni una sola estatuilla. Hagamos un rápido repaso:

Diamante de Sangre, por ejemplo, podría haberse llevado algo en el apartado de interpretación y Juegos Secretos en el guión. En busca de la felicidad y Venus no se llevaron nada y no me extraña. Estas películas tienen en común sus nominaciones al Oscar y que todas ellas son made in Hollywood, sin embargo, los resultados son desiguales en lo cinematográfico. Me explico: como decía Risto, los hay más productos y menos productos. Productos descarado son Diamante de Sangre y En busca de la Felicidad. La primera está bien hecha, la segunda no. En el caso de Juegos Secretos, su propuesta es mucho más interesante que las otras, por tener algo más de inquietud artística y presentar un guión tan sólido como sorprendente. Venus es una drama inglesito que no mata, pero entretiene.

Diamante de Sangre estaba nominada a mejor montaje, a dos categorías técnicas de sonido y a mejor actor principal, Leonardo DiCaprio, y mejor actor de reparto, Djimon Hounsou. Obviando el tema técnico, donde no doy ni pie con bola -aunque intuya que son nominaciones merecidas-, hay que reconocer que en las interpretaciones, DiCaprio realiza un trabajo notable, pero tampoco mata; sin embargo, Hounsou demuestra una convicción espeluznante, sobre todo teniendo cuenta lo planito que era su personaje.



La historia va, como ya sabréis, del drama que se vivió en los años 90 en Sierra Leona a causa, fundamentalmente, del tráfico de diamantes. Se trata de una película hollywoodiense y, por tanto, autocomplaciente, pero tibiamente crítica, lo que merece, sólo por eso, un mínimo de atención. Muy idílica en algunos momentos, intencionadamente emotiva en otros, la cinta no deja de conmocionar y emocionar a partes iguales. En definitiva, se sufre y se disfruta. Le pondría una pega importante: las secuencias de acción. Hay un evidente exceso de metraje en este punto que en ocasiones agota al espectador. Pero en fin, es un vicio que están cogiendo la mayoría de directores de dramones épicos: si no dura tu peli dos horas y media, parece que no es tan buena película. ¡Error! La gente se cansa. Le doy un 7.



Cansina, y mucho, es el dramón familiar En busca de la felicidad, que tiene su mayor valor en la química de los protagonistas, Will Smith y su hijo Jaden, que también interpretan padre e hijo en la cinta. Química entre ellos hay, por supuesto y faltaría más. Sin embargo, la historia se centra poco en la relación de ambos. En realidad, al director parece interesarle más la sucesión de dramas, desencuentros y golpes de mala suerte del protagonista, puteándole hasta extremos que rozan el sadismo, y provocando cierta incomodidad y asfixia en el espectador. Apenas ves progresos, abusa de situaciones que se vuelven reiterativas... Y alucinas con el aguante del personaje, que resiste con incomprensible paciencia, las putadas del destino. Simple, aburrida, agotadora... el mayor esfuerzo interpretativo de Will Smith es la enorme cantidad de metraje que se pasa corriendo... corre tanto que consigue ponerte nervioso. Lo único salvable son los escasos puntos de humor que pone el niño a la película. Simth estaba nominado al Oscar por su papel protagonista en esta película: no es, en absoluto, para tanto. Se merece un 3, pero le doy un 5 raspao.



Juegos Secretos es una película de órdago, un caramelito envenenado que, con ese aspecto de culebrón vecinal y esperpéntico, se va convirtiendo en un agudo drama humano, especialmente crítico con la desmedida vanidad de las clases medias americanas. Insatisfacción vital y falsas apariencias se convierten en el leit motiv de esta película que, a medida que pasan los minutos, va ganando en intensidad. Con impresionantes interpretaciones, y un ritmo lento y decadente, su guión es tan impresionante como impredecible. Kate Winslet está soberbia y, sin duda, es la mejor actriz británica joven que podemos ver en el cine. Un 8,5 como un castillo.


Por último, hablemos de Venus, ese drama viejuno que le ha valido a Peter O'Toole una nominación al Oscar por su papel protagonista. Más que una nominación parece un regalo a ver si de una vez por todas, suena la flauta, después de ocho ocasiones sin llevarse la estatuilla. De hecho, la Academia le propuso un Oscar Honorífico, pero el actor británico se negó argumentando que aún le quedan papeles por hacer que le pueden otorgar el galardón. De ilusión también se vive.

El caso es que Peter O'Toole realiza un trabajo más que notable en Venus, pero no sobresaliente. Su magnetismo es lo que impide que la película se caiga por todos lados, ya que se sostiene con bases muy endebles. El guión, a pesar de ser sólido y, a ratos, brillante (se nota la mano de Hanif Kureishi), no deja de ser ligero y a ratos irreal. El director siempre se ve tentado de pasarse de castaño oscuro al retratar el lado más crudo de la anciana masculinidad, lo que le lleva a puntos ridículos innecesarios. Llena de caricaturizaciones geriátricas y patetismo de tercera edad, la película se mueve entre un costumbrismo poético a ratos muy efectivo y la emotividad barata recurriendo a lo fácil: la enfermedad y la inevitabilidad de la muerte. En fin, Venus ya la hemos visto más veces y con otros actores, pero, a pesar de todo, se deja ver y consigue emocionar. 6.

Pronto enviaré el regalito. Gracias por seguirme... ¡qué paciencia tenéis conmigo!

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